Hace un año comenzamos las obras de consolidación estructural de un edificio en la Carrera de San Jerónimo de Madrid. Habíamos tenido cuatro meses para estudiar la estructura, que presentaba un estado muy deteriorado y había sufrido varios colapsos puntuales.

Dentro de dos semanas habremos terminado este trabajo, que ha sido sin duda el más complicado que ha hecho nuestro estudio en los últimos diez años. Cuando recibimos el encargo sabíamos que iba a ser un trabajo complejo, tanto por el estado del edificio, como por su condición de edificio catalogado, que limitaba las posibles intervenciones sobre la estructura, y aún más por los farragosos antecedentes sobre los que no teníamos toda la información necesaria, y la que teníamos era confusa y contradictoria.

Nuestra filosofía de trabajo es juntar talento, siempre buscamos compañeros que aporten valor añadido y en este caso hacía falta mucho valor no sólo de conocimiento sino también valentía.

Decidimos hacer esta tarea con Aliva Ingenieros, www.alivaingenieros.net, y con Proskene, www.proskene.com, los primeros por su solvencia en estructuras complejas y los segundos por su experiencia en conservación del patrimonio histórico y cultural. La profesionalidad de ambos equipos estaba muy clara para nosotros y la hemos comprobado durante estos doce largos meses. Lo que no es fácil anticipar es la dedicación, la involucración y el compromiso de las personas que cada equipo asigna a un trabajo. En este caso apostamos por la amistad de años, la sintonía en formas de trabajar y tras un par de cafés de toma de contacto entre los tres equipos nos lanzamos a la aventura.

 

   

 

Doce meses y muchos más cafés, (los últimos ya descafeinados) después, vemos que todo el estudio y yo en particular hemos tenido la suerte de convertir un trabajo a priori endemoniado en un aprendizaje fascinante. Las discusiones de los primeros meses sobre cómo sostener una estructura que se nos caía literalmente encima, tratando de proteger su valor histórico tanto como la seguridad de los trabajadores y los usuarios del edificio nos han llevado a un magnífico resultado. No será fácil para quienes no hayan vivido el proceso apreciar la belleza que nosotros vemos en un empresillado, en una prótesis de madera, o en unas carreras abrazadas por dos UPN. Nosotros vemos en cada nudo estructural y en cada refuerzo todo el trabajo de tres equipos que dedicando muchísimas horas, discusiones y pactos, hemos conseguido lo que en Mayo de 2017 parecía imposible.

Gracias a Guillermo y Pepe por habernos enseñado tanto en estos meses, y por haber podido llegar siempre a acuerdos en Hontanares.